Ansiedad Relajación

Beneficios de la relajación para el estrés y la ansiedad

En una sociedad hiperestimulada y en la que impera la exigencia, cada día se hace más necesario aprender a relajarse, a desconectar del trabajo, a parar.

Un porcentaje muy elevado de la sociedad sufre de estrés excesivo, de ansiedad y / o depresión, y en este escenario, ya sea preventivamente o porque eres una de las personas que ya está sufriendo las consecuencias de estos estados de alteración nerviosa, la relajación se convierte en una herramienta imprescindible. Nos aporta múltiples beneficios para nuestra salud mental y corporal. Vamos a enumerarte alguno de ellos.

Principales beneficios de la relajación:
– Favorece la calidad del sueño
– Nos aporta descanso.
– Disminuye la tensión corporal y el dolor crónico.
– Reduce la tensión arterial.
– Reduce la frecuencia cardíaca.
– Facilita una respiración más pausada y profunda.
– Mejora el rendimiento cognitivo en cuanto la capacidad de concentración y de memoria.
– Genera sensación de bienestar.
– Reduce la tensión emocional (ayuda a disminuir nuestros niveles de ira y de frustración).
– Facilita la salida a los bucles de pensamientos negativos.
– Proporciona optimismo y energía que a su vez aumenta nuestra autoconfianza y autoestima.

Solemos estar más tensos y alerta de lo necesario y sobre todo de lo conveniente. Esta tensión y este estado de alerta excesivo, de preocupación innecesaria, provoca una serie de cambios hormonales en nuestro organismo que pueden ser muy nocivos si se alargan en el tiempo, o todavía, pero, si llegan a cronificarse.
Cuando estamos estresados, segregamos más cortisol y adrenalina, hormonas necesarias para actuar ante estímulos que percibimos como peligrosos o ante situaciones que requieran una gran atención.
Sin embargo, el problema aparece cuando esa situación de estrés se alarga demasiado en el tiempo, es entonces cuando nuestros niveles de cortisol y adrenalina son excesivos y pueden conllevar efectos indeseados para nuestra salud, en ocasiones efectos graves. Algunos ejemplos de estos efectos serían alteraciones de nuestro sistema inmune, hipertensión, migrañas, artritis, alteraciones del sueño, etc.

Por tanto, es importante darnos cuenta de si tenemos nuestro sistema nervioso alterado, pero ¿cómo puedo detectar que estoy demasiado estresado, preocupado, poco o nada relajado?
Vamos a enumerar algunos de los síntomas y signos que nos podrían indicar que necesitamos relajarnos:
– Contracturas musculares, dolores de cabeza, mareos.
– Irritación, mal humor, nervios a “flor de piel”.
– Dificultad en estar quieto.
– Problemas para conciliar y/o mantener el sueño.
– Sentirse agotado con frecuencia.
– Dificultad en concentrarse y/o déficit de memoria.
– Comer en exceso o todo lo contrario, perder el apetito.
– Dificultad para disfrutar, desmotivación, estados frecuentes de ensimismamiento.

Si tienes uno o varios de estos síntomas, es muy probable que necesites aprender a relajarte.
La relajación, como muchas otras cosas, puede entrenarse y, por tanto, nuestra capacidad de relajarnos puede mejorar.


No obstante, cuando uno lleva bastante tiempo con un nivel de estrés o ansiedad elevado, en un primer momento puede costar obtener los resultados deseados. Simplemente, hay que ir entrenando con las diferentes técnicas de relajación y está más temprano que tarde mejorará, pudiendo alcanzar estados de relajación óptimos.
Por ello en nuestro próximo artículo encontrarás diferentes técnicas y estrategias que te ayudaran a relajarte.

Carles Rivera. Psicólogo.
Director de l´Institut Català de l´Ansietat.

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